Perspectiva
Hay días en que uno se levanta de malas, o en las primeras horas del día algo o alguien te lo hecha a perder y arrastras esa mala onda por lo que te quede hasta que uno se acuesta.
Hoy fue uno de esos días.
No voy a contar como fue que se me amargo el día pero si de como uno no se da cuenta de todos esos pensamientos negativos se fortalecen con cada cosa que no salio como esperabas o con alguna mala cara por ahí de algún amargado, y así cuando uno ya anda “con los monos” se acuerda (o por lo menos yo) de lo que realmente vale la pena enojarse y el resto es nada, las malas actitudes o malas palabras de gente desconocida que se topa con nosotros, el dinero (el vil dinero), las casualidades que nos hacen pasar malos ratos puede hacernos perder el norte pero por suerte siempre hay un momento de lucidez que nos devuelve al centro, solo hay que saber encontrarlo.
La vida es algo tan cotidiano que a veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos al tenerla, tener la oportunidad de oler una flor, ver las aves volar, poder sentir el viento en la cara son cosas que jamás deben dejarnos de sorprender. El único momento en que nos acordamos de ello es cuando algo nos recuerda que esas sensaciones y sentimientos tienen una fecha de vencimiento y esta puede ser en cualquier momento, cualquier minuto o segundo se puede acabar.
El único deber que deberíamos (valga de redundancia) tener es el de disfrutar cada respiro que damos, poder rodearnos con lo que más queremos y no perder el tiempo en pensar cosas que no tienen solución o que hagan nuestras vidas o la de los demás miserables.
Vivir y ser feliz, esa es nuestra única responsabilidad.








